Martin Azanza Pellerino nos cuenta desde España como afrontar la pandemia fortaleciendo el organismo

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    Radicado desde hace años en España, Azanza vino de su Rosario natal a los 19  y una vez licenciado,  fue a Bélgica, donde hizo un posgrado en nutrición y ciencias alimentarias y un master en Ciencias del desarrollo  alimentario. Los estudios lo llevaron también a Inglaterra y Holanda, hasta asentarse en Alicante.

    Acerca de la epigenética  -estudio de los factores que, sin corresponderse a elementos de la genética clásica, básicamente los genes, juegan un papel muy importante en la genética moderna interaccionando con estos primeros- explicó “Todos tenemos una carga genética invariable, pero podemos hacer que  un gen se exprese de una manera u otra. Por ejemplo, si se tiene  una predisposición genética de cáncer de pulmón pero no asumís  actitudes de riesgo  como fumar, exponerte a excesivos contaminantes medioambientales, si consumís alimentos naturales, estás condicionando a esa predisposición, de alguna manera  la estás controlando”.

    “Sobre la epigenética se puede trabajar. Sobre la genética no. Pero ésta no es determinista. Podemos tener una herencia y la posibilidad de desarrollar  una enfermedad, pero no significa que vayamos a tenerla”, avanzó, para señalar “la genética ocupa un 25 por ciento de nuestra   biología; el otro 75 por ciento lo ocupa a epigenética: cómo vives, cómo amas, cómo comes, cómo absorbes, qué bebes,   en compañía de quién....”

     

    - Mencionaste factores emocionales....

     

    “Somos psicosomáticos y emocionales los seres humanos. Podemos hablar de una ensalada de zanahoria, lechuga y huevo. A priori, es un alimento saludable y natural, pero se la damos a una persona proactiva, feliz, optimista y a una persona que acaba de padecer la pérdida de un ser querido. La ensalada es la misma, la absorción no. Es muy probable que   la persona que está pasando esa situación de desequilibrio emocional tenga una distensión abdominal o una gastroenteritis. Tenemos que entendernos como seres integrales”.

     

    - ¿Cómo te recibieron en tu Facultad?

     

    “Estoy sorprendido positivamente por lo receptivos que estuvieron los alumnos, mis compañeros de profesión, los docentes de la Universidad y  las personas que se acercaron interesadas en la temática.  La idea es generar conciencia, saber por qué enfermamos y qué podemos hacer para evitarlo. Seamos proactivos, investiguemos juntos, adelantémonos a la enfermedad”.

    Luego y tras una pausa cortita, enfatizó  “me sentí muy a gusto, como siempre en Gualeguaychú y la Facultad, porque siempre serán mi segundo hogar”.

     

    - Volvamos a tu

    especialidad...

     

    “Manejo una   rama de la biología que es la medicina preventiva y esto va contra el sistema.  Tenemos un sistema enquistado en la  omnipresencia del médico y en la que en el 99% se responde a intereses  de las multinacionales farmacéuticas. Y el efecto  secundario de los medicamentos es para tener en cuenta. No soy detractor de nada, pero defiendo mi teoría y filosofía de lo que tiene que ser la medicina: una cuestión de empatía, de escucha activa al consultante   e investigación conjunta. No puedo creer que a causa de mis títulos, sepa más de la enfermedad que mi paciente, que sabe cuándo duele, cómo, y debe darme toda esa información para que yo investigue para ayudarlo a salir de la situación.”

     Hubo más en la charla, pero la síntesis obligó a extraer aún a riesgo de dejar afuera conceptos importantes para  Martín Azanza, a quien se puede leer por redes sociales, ya que además de sus publicaciones, ofrece a menudo conferencias  sobre Naturopatía en su calidad de  Naturópata colegiado en España.