Gabriel Sanchis, santotomesino creador de los guantes para combatir el Covid 19

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    Un vecino de Santo Tomé junto a un grupo de amigos y colaboradores, ideó y confeccionó un prototipo de guantes de resistencia que permiten trabajar en diversos ámbitos y, a la vez, posibilitaría retener el virus e inhibirlo. De esa manera, se impide su propagación. Así lo afirmó Gabriel Sanchis, quien explicó a El Litoral que la iniciativa nació al escuchar que los guantes podrían ser armas de doble filo, “porque es como si fueran manos contaminadas, que a su vez contaminan”.

     

    “Me puse a pensar y se me ocurrió diseñar un guante que posea en su palma una capa de algún material absorbente que retenga líquidos o compuestos que combatan al virus, que permita manipular objetos en cualquier lado sin contaminar ni infectarme y, a la vez, desinfectar las áreas donde se trabaja”, precisó.

     

    Próxima etapa

     

    Frente a la incipiente propuesta, Sanchis contactó a su amigo Ricardo Gretter, técnico en Mecánica de Fluidos, quien junto a otros especialistas como el ingeniero químico Jorge García y el ingeniero civil César Paris, aportaron su conocimiento. El primero se dedicó a definir los material que justamente puedan retener la sustancia que elimina al coronavirus, sin humedecer demasiado. “Avanzamos con la idea y creamos este prototipo; hicimos varias pruebas y dio buenos resultados de durabilidad, ya que retiene el sanitizante por unas 10 horas, y después empieza a secarse”, precisó Sanchis.

     

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    “Ahora estamos trabajando en la evaluación de algún reactivo que nos avise cuando el guante empiece a perder las propiedades sanitarias o ‘curativas’, es decir cuando se seca; ante el alerta, el usuario pasaría a recargarlo sumergiendo la palma en el líquido desinfectante o directamente cambiándolo por otros para continuar con sus tareas”, especificó. La idea es innovadora y las pruebas dieron buenos resultados. Ahora el grupo espera la aparición de interesados en el proyecto, para seguir desarrollando algunos estudios más y posteriormente fabricarlo a mayor escala.

     

    “Desinteresadamente brindamos nuestro asesoramiento en el tema y ponemos la idea a disposición, porque creemos que sería un buen aporte para todos los que luchamos contra la pandemia del coronavirus”, completó Gabriel Sanchis.

     

    El secreto de los materiales

     

    A medida de que la propuesta tomaba forma, aparecían interrogantes que había que desasnar. Uno de ellos era buscar el material justo, que noblemente pueda adosarse al guante y contenga mucho líquido sin mojar demasiado ni chorrear, permitiendo agarrar distintos objetos sin que éstos pierdan su estructura. Y es ahí donde surge el rol de Ricardo Gretter, propietario de una empresa de servicios tecnológicos. Además trabaja hace unos 25 años en una empresa alemana dedicada a la producción de todo tipo de equipamientos como maquinaria de moldeo por inyección, locomotoras, carros blindados y otros vehículos de uso militar.

     

    “Aplicando mi experiencia sobre mecánica de fluidos, llegamos a la conclusión de que el guante en sí mismo sería una interface o sinergia de dos elementos de la familia de los plásticos; la parte medular es de látex, mientras que después se requiere de otro material que tenga la adhesividad y capacidad de aceptación con el otro elemento y que estará adherido en la palma, o sea una superficie de otro material que permita almacenar el líquido sanitizante o sustancia que inhiba al virus”, detalló.

     

    Gretter se explayó: “Hay dos materiales que cumplen con esas cualidades y que son parte de nuestra vida cotidiana: el PVA o acetato de polivinilo; y el PUR o lo que comúnmente denominamos espuma de poliuretano, que en este caso sería una espuma visco elástica de alta resiliencia, es decir que por su gran energía de deformación por unidad de volumen, al ser deformada o aplastada, vuelva a su lugar sin perder la sustancia retenida”.